...Y aquí venía el problema, es que sufro insomnio.
¿Como es posible que sintiese que el día había sido productivo si realmente no había acabado?, ¿Si en vez de intentar dormir, esas horas, me habrían servido para hacer más cosas?
El miedo que tenía cada mañana, tras haber dormido escasos minutos, poquísimas horas o incluso nada, era que ese día yo no llegaría a ser del todo productiva por que no había descansado lo suficiente. Si quería dar el 200% al día, sin dormir no sería capaz de dar el 50% siquiera. Y esto rompería mis esquemas, mis planes, y a mi.
Aquí entraba otro factor con el que luchar, un contrincante duro.
Lo dí todo contra el. Busqué remedios para que se fuese, intente dar todo de mi aunque el cuerpo no me ayudase, intentaba no pensar en el. Luche como nunca antes he luchado contra nada ni nadie. Era lo único que me ronroneaba la cabeza todos los días, sin parar, la misma idea y el mismo problema haciendo eco. Llegó un momento en el que no pude más. Llegó el momento de tirar la toalla. Justo en ese momento lo entendí.
La única manera de ganarle la batalla era dejando de luchar contra el como un contrincante, y acogerlo como a un amigo.
AmadA
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