miércoles, 9 de enero de 2019

Hasta otra, Suk.

A moco tendido al darme cuenta de lo poco que queda para que te marches, y la verdad es que, quizás no me había percatado hasta ahora de lo importante que eres en mi vida. Siempre supe que conectábamos, desde el principio te quise, pero ahora, a cuatro días de que cruces el charco, empiezo a recordar todo lo que hemos vivido juntas, y es que no se como voy a vivir esas aventuras que solo puedo vivir contigo.

No puedo estar más orgullosa de ti por tener el valor de irte a vivir una vida que te hará realmente feliz. Me alegra que te vayas, sobre todo por que es lo que te hace feliz a ti, pero a la vez me entristece.

No puedo parar de ver las fotos que tenemos juntas y gozar viendo como hemos disfrutado cada viaje, de cada fiesta, de cada noche, y día, del invierno y del verano, y sobre todo, de nuestra compañía.

Quien tuviera una maquina del tiempo para echar atrás y volver a vivir cada uno de los momentos que hemos vivido.

Los kilómetros no consiguieron separarnos, nunca lo han echo, pero ahora, que cada día valoro más tus abrazos, me gustaría que no existiesen esos kilómetros para poder achucharte día y noche. No podre evitar acordarme de ti todas las madrugadas que me duelan los pies de bailar toda la noche, cada vez que me siente en una de las terrazas donde compartimos las copas, cada sábado noche que no tenga a quien escuchar y contarle mi semana y mis penas.

Querida, por si vuelves, o no, por si regresas, para volver a marchar, recuerda que aquí siempre nos tendrás, tu hogar.



AmadA

No hay comentarios:

Publicar un comentario