viernes, 10 de noviembre de 2017

Vivir

Es una pena.
Es una pena que a día de hoy, todavía haya gente que se formule la pregunta "¿Por que merece la pena vivir?".
Hoy me he juntado con una amiga intima mía y me ha contado las respuestas que dieron varios compañeros suyos y el asombro de ella por recibir respuestas que siquiera ella se había planteado.

Mi respuesta ante esta pregunta, ha sido sencilla. ¿Por que no merece la pena vivir?

Realmente, cuando recibes una pregunta difícil o compleja de resolver, yo siempre aconsejo hacerse la pregunta a la inversa. Y es que, ante mi pregunta/respuesta, tienes que planteártelo más a fondo, la respuesta no se puede tomar a la ligera. Todos pueden quejarse de la vida, pero ninguno acaba con ella, ¿Por qué?. Realmente debe de haber algo con mayor fuerza que las quejas y el dolor para seguir viviendo.

Otro amigo, hace semanas, me decía que no entendía, todo rutina, nacer, trabajar y morir.

A este, también le dí una respuesta digna de pensar. Le dije qué cosas me hacían sonreír y estar feliz día a día. Como es darle la previsión del tiempo todas las mañanas a mi mejor amiga, llegar con tiempo a la estación de tren, cuando valoran mi trabajo, los amaneceres, los recreos de "charletas", escuchar música en el tren, tener algo rico para comer, los atardeceres, descansar, los paseos nocturnos y levantarme todas las mañanas sabiendo que tengo un día lleno de oportunidades por delante.
Quizá tenga un día de mierda, pero si me das una dosis de cualquiera de las cosas citadas anteriormente, me es suficiente para estar feliz.

Y es que de eso trata la vida, en las pequeñas cosas, en vivir y dejar vivir...
                                                                                              en sentirse vivo.


AmadA

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