sábado, 18 de noviembre de 2017

Decepción y agradecimiento

Ayer, tuve que sentirme decepcionada.

Tuve que sentirme decepcionada para llegar a casa, y al hacer recuento del día, darme cuenta de la gente que me rodea. Sentirme querida y valorada a pesar de esa decepción.

Tras tres semanas duras e intensas, de machacarme en cuerpo y alma, de no dormir por dificultad o para acabar ciertos trabajos, ayer me deshice de todo ese gran peso. Y al hacerlo, me dí cuenta de lo insoportable que había sido en este tiempo. Cuando ciertas personas me necesitaban, no había estado al cien por cien ahí, y ahora que yo lo necesitaba, veía el vacío que pudieron llegar a sentir.

Mis dos mayores apoyos me sorprendieron ablandado un poquito su corazón y abriéndome su patatita para dedicarme unas palabras preciosas que consiguieron sacar mis lagrimas. Otra persona, me enseño, una vez más, que el vinculo entre las personas que no comparten sangre pero se sienten de la familia, puede llegar a ser enorme. El que mis chicas me escuchasen las quejas y las penurias, me hizo sentirme "importante" por el echo de que alguien escuchase mi mierda. Y mi nueva familia, mis burugabes, me demostraron que en poco se puede llegar a querer.

Todo esto, me hizo irme a dormir agradecida, demostrándome el universo, una vez mas, que lo más valioso en el mundo, ni se compra con dinero ni es material. Gracias a la vida una vez más, por dejarme exprimirla hasta el momento de ahora. Y ojala, me deje seguir disfrutándola mucho tiempo.


AmadA

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